Cómo actuar en mi día a día

Los Roles de mi Vida

Por: Miguel Hernández y Diana Hernández

MAMÁ, DEPORTISTA, AMIGA, PROFESIONISTA, PAREJA…

A lo largo de nuestra vida, desempeñamos diversos tipos de ROLES, como hijos, como estudiantes, como adolescentes, como deportistas, como amigos, como artistas, como pareja, como padres de familia… dependiendo de la etapa en que nos encontramos y del contexto en el que nos movemos.

Estos roles los asumimos quizás por necesidad y circunstancias de la vida, tal vez por elección, o incluso por imposición familiar y social… Lo cierto es que los aceptamos y ejecutamos. Con dificultad o facilidad, con gusto o disgusto, con mira de largo plazo o de forma temporal, con circunstancias adversas o favorables, los roles que jugamos han de cumplirse; pues un rol no es solamente una vía hacia una meta u objetivo, es una misión.

Uno de los roles más maravillosos y trascendentes de la vida, exclusivo de la mujer, es el de SER MADRE. Este rol es como un centro de operaciones desde el que se dirige y se llevan a cabo funciones que incluyen muchos otros roles, con la finalidad de otorgar: seguridad, salud, higiene, educación, espiritualidad, emocionalidad adecuada y, por sobre todas las cosas, AMOR. Con ello, la madre funge como policía, doctor, enfermera, chef, ama de casa, maestra, chofer, psicóloga y todo lo que se requiera en el deber ser, con y por amor a los hijos.

¡Uff! Suena retador y un tanto agotador… aunque lleno de satisfacción ¿cierto? Claro está que, idealmente, la mujer es y forma en colaboración con el padre, y puede contar con apoyo de los abuelos y hasta de contrataciones; sin embargo, ser MADRE, implica responsabilidad y sentir de tiempo completo.

¿Qué hay de mi desarrollo profesional? ¿Qué hay de mi salud física y emocional? Aún soy mujer, amiga, pareja… tengo pasiones y aspiraciones personales…

¡Excelente! Error sería abandonar tu naturaleza, tus sueños y tu crecimiento personal; error sería creer que debes elegir entre ti misma y tus hijos, como si ser madre te robara la posibilidad de ser. Es verdad que ser madre implica donación de ti misma, mas no auto abandono…

Ser madre no es un impedimento para desarrollarte profesionalmente, es un plus que te prepara desde la entrega, formación y amor incondicional para el servicio; no es un estorbo en tu relación de pareja, es vínculo y fruto del amor; no es obstáculo para tu cuidado físico, es compromiso e impulso para mantenerte saludable; no es freno para tu propio crecimiento, es un motor y un gimnasio para tu desarrollo humano. Ser madre no es renuncia, es aceptación, decisión y trascendencia.

No, no es una labor fácil, no existe instructivo ni fórmula exacta, no existe la madre perfecta, pero hay un millón de formas de ser buena madre y aquí te compartimos algunos puntos que pueden ayudarte a desenvolverte de la mejor manera en éste y en cada uno de los roles que desempeñas.

ACEPTACIÓN. Acepta y asume con amor la etapa que estás viviendo, sin pelearte con los retos que ésta implica.

DEFINICIÓN. Identifica tus áreas y haz una lista de los distintos roles que desempeñas.

PRIORIDADES. Visualiza y clarifica tus prioridades, ordena tus roles de acuerdo con tus prioridades.

DECISIÓN. Decide en función del amor y del bien mayor. Habrá ocasiones en que tengas que decidir y sacrificar, tu enfoque debe mantenerse en el bien mayor, no en la pérdida.

HAZ LO QUE HACES. Realiza cada acción de acuerdo con el rol que desempeñas, de manera consciente e intencionada.

ORGANIZACIÓN. Define actividades, tiempos y espacios; respetando los límites.

DELEGAR. Confía y delega tareas; no pretendas hacer todo tú sola.

AGRADECE. Mantén presentes las bendiciones de tu vida y agradece cada una de ellas.

DISFRUTA. Del gran poder de reconocer y agradecer las bendiciones, viene el privilegio de disfrutar cada rol y cada etapa de la vida.

Dichosa tú mujer y madre que, ante la constante tentación de renunciar y dejarte vencer, ELIGES CRECER Y DESARROLLARTE PARA ESTAR A LA ALTURA DE TU MISIÓN.

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